jueves, 8 de marzo de 2018

TAG 20 libros I Mujeres

Buenas a todos.

Sí, llevamos mucho tiempo desaparecidas. Seguramente ya no quede nadie que nos esté esperando. Pero en esta enésima vuelta al blog (que, para variar, esperemos que sea la definitiva y vuelva a coger ritmo como, aunque parezca mentira, una vez llegó a hacer) hemos querido preparar algo especial.

Coincidiendo con el Día de la Mujer, 8 de marzo, fecha en la que nos encontramos, tomamos prestado un Booktag de 20 libros creado por Claudia Filóloca, y que también hizo Antonio García Villarán, pero buscando como respuestas a las consignas solo libros escritos por mujeres, ya que es posible rellenar los huecos sin nombrar a un solo hombre y dar, así, voz a grandes autoras que, en un día como hoy, lo merecen.


¡Empezamos!



1. ¿Cuál es tu libro favorito?

Es difícil quedarme con un solo libro favorito, pero uno de ellos es, sin lugar a duda, La leyenda de una casa solariega, de Selma Lagerlöf. Una bellísima reinterpretación de La bella y la bestia de mano de una autora ganadora del premio Nobel, que derrocha sensibilidad y un gran amor por la Suecia campestre. Una novela cortita de amor, abnegación y superación con pequeños tintes de fantasía que te llega al corazón. Para leer despacio, disfrutando cada palabra.


2. ¿Cuál es el libro que más te ha hecho pensar?

Que un libro te invite a reflexionar, aunque sea un poco, es algo casi obligado. Pero, en este caso, escojo La niña Ícaro, de Helen Oyeyemi. Oyeyemi, autora británica de origen nigeriano, escribió este libro cuando aún iba al instituto y es sorprendente lo redondo que le quedó siendo tan joven. La historia, a grandes rasgos, trata sobre Jess, una niña de ocho años, solitaria y madura, que, tras un viaje a Nigeria para tomar contacto con sus raíces maternas, conoce a la misteriosa Tilly Tilly. Este libro me hizo reflexionar no solo por la historia en sí, que da para darle al coco bastante, ya que la realidad y la fantasía están entremezcladas y no se puede saber a ciencia cierta dónde comienza una y dónde acaba la otra, sino porque a la vez que Jess entraba en contacto con un mundo del que ella forma parte, pero que hasta entonces le había sido prácticamente ajeno, yo me daba cuenta de lo inexistente que es para los occidentales el mundo africano. Desde entonces, he ido buscando a autores que tengan estos orígenes (como Yasmina Khadra, Chimamanda Ngozi Adichie o Chinua Achebe), lo que me ha descubierto un mundo muy interesante que vale la pena explorar.


3. ¿Qué libro te ha cambiado más la vida?

Me pasé la mayor parte de mi vida enfada en cierto modo con la ciencia ficción, debido principalmente a películas facilonas y tramposas que no vale la pena ni recordar, con mucha ficción y poca ciencia. Pero, esperando encontrarme una historia de terror gótica al uso, el Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley me dio una bofetada en toda la cara. Había ficción y había, ¡por fin!, ciencia. Y mucha filosofía, también sea dicho. Y, aun así, estos elementos estaban muy bien integrados en la historia, que me fascinó por estos y más motivos. Pero gracias a reconciliarme con el género de la ciencia ficción, este libro me abrió las puertas a todo un mundo de posibilidades con H. G. Wells o Karin Boye.


4. ¿Qué libro te recuerda a tu infancia?

Mumú, de Hilda Perera, fue el primer libro que leímos en el colegio, como niños mayores, poniendo en práctica las habilidades adquiridas los años anteriores. Como me encantaban los animales, y entre ellos los elefantes, esta mezcla de Dumbo y Bambi me encantó. A día de hoy sigue siendo uno de esos libros que me saben a infancia, si bien en casa siempre he estado rodeada de libros y cuentos gracias a mis padres. Cuentos que, creo que no viene mal mencionarlo, no solo hablaban de hadas y princesas, sino también de pilotos de carreras, constructores o aventureros. Pero Mumú, al poder leerlo prácticamente sola, fue un libro de lo más especial.


5. ¿Qué libro te transmite más espiritualidad?

Aquí creo que el más adecuado es La mano izquierda de la oscuridad, de la recientemente fallecida Ursula K. Le Guin, una de las grandes de la fantasía y la ciencia ficción. Es el primero que leí de esta gran señora y pertenece al segundo género mencionado. Le Guin empapó a esta novela ambientada en un planeta helado de Gueden de su filosofía y religión taoísta, creando un mundo de seres andróginos y biológicamente hermafroditos. La verdad es que no tengo palabras para explicar de forma breve y adecuada todo lo que se puede aprender de esta novela, tan compleja como apasionante y espiritual, ya que, insisto, sin la influencia taoísta no creo que existiese.



6. ¿Qué libro te habría gustado escribir?

¡Muchos! Como no puedo quedarme con todos, escojo La evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly, más por envidia sana que por otra cosa, no solo por su talento, sino por la cantidad de mensajes positivos que transmite. Kelly ha conseguido crear una novela infantil/juvenil altamente feminista con la que, gracias a la encantadora y curiosa Calpurnia, muchas descubrirán que pueden ser lo que ellas deseen, que están tan capacitadas como cualquier chico para poder ejercer la profesión que ellas elijan. Con este libro, además, descubrimos que no solo las cosas tradicionalmente de chico pueden y deben ser de chicas, sino que sabe no hacer de menos a las tareas que por costumbre se han asociado a las mujeres, como la cocina o la costura. ¿Qué será de un hombre que no sabe guisar ni coser un botón? Pues que será eternamente dependiente de alguien que sepa hacerlo o morirá de hambre y desnudo. Una lectura más que obligada para niñas, pero también para niños.


7. ¿Qué libro odias?

No es ningún secreto que Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, fueron una decepción tremenda. Muy pretenciosos, pero con personajes mal construidos y un mundo sin pies ni cabeza, es el tipo de obras que hicieron tan necesaria esa lectura de Frankenstein.


8. ¿Qué libro te hizo llorar?

Llorar como tal, no lloro con los libros. Pero un drama que te toca la fibra y te lo hace pasar realmente mal es La madre, de Pearl S. Buck, ganadora del Nobel y del Pulitzer. Ambientada en China, país donde Pearl pasó gran parte de su vida, narra la historia de una mujer sin nombre, como tantas otras campesinas de la clase más baja, que ante el abandono de su marido tiene que sacar fuerzas de donde sea para sacar adelante a sus tres hijos. Una historia desgarradora sobre el amor y abnegación de esta madre, que pareciera que cuanto menos le pide a la vida, menos aún recibe.


9. ¿Qué libro te hizo reír?

Si te gusta la mitología y quieres disfrutar de una rato divertido, El evangelio según Loki, de Joanne
Harris, puede ser tu libro. Es la historia de las Eddas, tal y como la contaban los antiguos escandinavos, sin invenciones por parte de la autora, por muy poco creíble que pueda parecer, pero narrado desde el punto de vista de Loki, "dios" el engaño y desencadenante en última instancia del Ragnarok, el fin del mundo. Lejos de intentar justificarse, Loki se limita a dar su versión de los hechos. Poco le importa que podamos llegar a comprenderlo o empatizar con él, a fin de cuentas no es humano, no se mueve por los mismos parámetros que nosotros. Aunque es imposible huir de momentos dramáticos y serios (como en toda mitología, hay muerte y destrucción), es difícil no echarse unas risas con esta novela.


10. ¿Qué libro te gustaba antes y ya no?

Cuando leí El clan del oso Cavernario, de Jean M. Auel, era aún muy joven y me creía que todo lo que aparecía en las novelas históricas era cierto al cien por cien. En fin, al saber que la mayoría de las cosas eran especulativas e imposibles de demostrar (por no decir que muchas teorías las contradicen) me sentí engañada y no ha vuelto a ser lo mismo.



11. ¿Qué libro te llevarías a una isla desierta?

Con lo largo que es y lo mucho que lo estoy posponiendo el Genji Monogatari o Novela de Genji, de la dama Heian Murasaki Shikibu, podría ser una más que posible lectura hasta que muera de hambre y soledad y las ratas salvajes devoren mi cadáver. Esta novela costumbrista, la primera escrita en lengua japonesa (y por muchos también considerada la más antigua del mundo), cuenta la historia del príncipe Genji, sus andanzas amorosas, su relación con el poder imperial y lo que fue de sus hijos tras su muerte, según tengo entendido. Un larguísmo e imprescindible clásico para lo que estamos enamorados de Japón que, por su extensión, no creo encontrar otro momento para leerlo.



12. ¿Qué libro recomendarías a alguien que no lee?

Dependería de la persona y sus gustos, claro está, aunque pienso que si a una persona no le gusta leer tampoco pasa nada. Sin embargo, algo que suele gustarle a todo el mundo, en mayor o menor medida son las novelas de misterio y detectivescas, pues creo que son las que mejor consiguen engancharte a la historia y obligarte a conocer el final. ¿Y quién mejor que Agatha Christie para esto? De entre mis más recomendadas, 10 negritos, sin ninguna duda.



13. ¿Qué libro te hizo más ilusión que te regalaran?

Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola. Toda una sorpresa, regalo totalmente inesperado por parte de mi hermana. Aún por leer, pero que pronto caerá, dado que ya he terminado el libro de Cuentos de hadas de Angela Carter (recomendadísimo, por cierto) y como si no tengo un libro de cuentos del que ir tirando cada poco no soy persona, vaticino que este va a caer en breve. Si me gustará o no, no lo sé aún, pero la ilusión que me hizo no fue precisamente pequeña. Para enamorarme, regaladme libros.


14. ¿Cuál es el libro que más te ha sorprendido?

Aprendiz de asesino, de Robin Hobb. Que pueda haber un libro juvenil protagonizado por un aspirante a asesino donde se nos muestra todo su entrenamiento sin ser un despropósito o algo totalmente inadecuado para el público al que iba dirigido es toda una sorpresa para mí, sobre todo después de haber leído muchos otros que han sido catastróficos. Esta novela de fantasía, la primera de una trilogía y de toda una saga que gira a su alrededor, podría calificarse como una gratísima sorpresa, sobre todo tras la relectura, que demostró que doña Hobb no ha dado una puntada sin hilo y todo formaba parte de su malvado plan desde el comienzo. Por no hablar de que, al fin, encuentro un libro de fantasía "histórica" donde se da un tratamiento adecuado a cuestiones de género.



15. ¿Cuál es tu novela favorita?

Para no repetirme, voy a decir El club de la buena estrella, de Amy Tan. La leí por primera vez siendo muy joven y me fascinaron las relaciones de las madres y las hijas que protagonizan la novela. Unas madres criadas en China y emigradas a Estados Unidos, donde nacieron y se educaron sus hijas, parece que, a pesar de ser tan cercanas en el tiempo hay algo que las mantiene separadas y que hace posible que lleguen a comprenderse; y del mismo modo que las primeras nunca han llegado a formar parte de la vida americana, la realidad china ya no les representa, las más jóvenes se han criado dividas entre el mundo de sus mayores y la realidad que se encontraban al salir de casa. Un libro sobre diferencias culturales y generacionales, pero también sobre el amor, la familia y la necesidad de comunicación y comprensión.


16. ¿Cuál es tu poemario favorito?
A día de hoy, Violeta agreste, un recoplitario de haikus escritos por Chiyo, posiblemente la poetisa más grande de este género, que cultivó cuando era tarea exclusiva de hombres. Con una delicadeza llamativa incluso entre los haikujin, Chiyo muestra un gran amor hacia la naturaleza con unos versos esencialmente amables y apasionades.


17. ¿Cuál es tu obra de teatro favorita?

Las tres reinas magas, de Gloria Fuertes. No soy muy aficionada al teatro en general, pero esta obra infantil escrita por la primera persona de la que me identifiqué como fan, aún antes de saber que esa palabra exisitía, es una de mis piezas teatrales favoritas. Reivindicativa, divertidísima y disfrutable no solo para niños, es una obra muy cortita para leer (y representar) en familia cada Navidad.


18. ¿Cuál es tu ensayo favorito?

Si soy poco amante del teatro, menos lo soy aún del ensayo y la no ficción. Actualmente he empezado a leer Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag, una reflexión sobre la guerra y la violencia. Veremos qué tal está, pero de momento pinta bien.



19. ¿Cuál es tu biografía favorita?

Otro género del que para nada soy una experta. Me gustó bastante Vida de una Geisha, de Mineko Iwasaki. Iwasaki no tenía intención de escribir este libro, pero tras su mención en los agradecimientos de Memorias de una geisha, de Arthur Golden (novela que se considera degradante para la figura de la geisha), se vio obligada a contar su vida, la de quien llegó a ser considerada la geiko más grande de todo Japón. Muchos han comentado que Iwaski les resulta una engreída ególatra, y es cierto que me llega a parecer un poco fantasma, pero es que realmente fue la más grande de su tiempo, no hay necesidad de mostrar falsa modestia: si puede decir con orgullo lo admirada y genial que era, adelante; negarlo sería hasta grosero. Me gustó leer a una mujer con tanto poderío como Mineko Iwasaki, además de que se puede aprender de primera mano muchísimo sobre el mundo de las geishas.


20. ¿Qué libro empezaste, pero no acabaste?

Desde mi cielo, de Alice Sebold. Basándose en un hecho por desgracia personal, Sebold narra la trágica historia de una adolescente violada y asesinada que, desde su particular más allá, observa cómo "sigue" la vida de sus seres queridos, así como la de su asesino. Sin embargo no pude conectar con el estilo de la autora, llegando a ser para mí una auténtica tortura leerlo. Yo lo dejé desesperada, pero muchos lo consideran un gran libro.






Y ya está. Para lo bueno y para lo malo, aquí he hablado (de más) de 20 libros de 20 autoras distintas. ¿Qué os ha parecido?

Link a la página de la imagen


Por supuesto, quien quiera hacer el Tag es libre de hacerlo. ¡Faltaría más!

jueves, 8 de junio de 2017

El cuento de la criada

En la república teocrática de Gilead, en lo que antes fuera Estados Unidos, se hace frente a la escasez de natalidad debida a la esterilidad producida con la contaminación y las enfermedades venéreas, dividiendo a las mujeres según su capacidad para concebir. De este modo, a cada alto mando, a cada comandante, se le asigna una criada que sirva de vehículo para que él y su infértil esposa puedan tener descendencia. Sin embargo, aunque siempre es a la mujer a la que se acusa de estéril, se sabe que los hombres tienen las mismas posibilidades de serlo. Las criadas tienen tres años como tiempo máximo, sirviendo a un comandante distinto por año, para quedar embarazadas antes de que se las declare como "no mujeres" y se las envíe a un futuro incierto.

A grandes rasgos, este el futuro que plantea Margaret Atwood en una de sus obras más conocidas, El cuento de la criada. A través de una de estas criadas, llamada Defred y cuyo verdadero nombre no se conoce (todas las criadas cambian de nombre según cambian de comandante, siendo este una combinación del posesivo "de" y el nombre del susodicho), se nos muestra lo que aconteció en el mencionado país americano a finales, supuestamente, del siglo XX para convertirse en un estado totalitario de raíces puritanas.

Imagen de la serie basada en el libro
estrenada en abril.
Que solo conozcamos la visión de Defred interesante desde el punto de vista narrativo. Como criada (y mujer, ya que todas lo sufren, aunque en menor medida) tiene prohibido crear lazos con los seres humanos que tiene alrededor. Solo sale de la casa para hacer la compra con la única compañía de otra criada como ella, con el riesgo siempre de que esta sea un espía del régimen. La esposa del comandante y las sirvientas, llamadas Martas, no le guardan simpatía. A este prácticamente solo lo ve durante La Ceremonia, el rito de fecundación, que es mecánico y desapasionado, con la esposa siempre presente. Su forma de moverse debe mostrar sumisión en todo momento y, en contraste con el rojo obligado de su vestido, guantes, zapatos, etc, una toca blanca le impide mirar hacia arriba. Tampoco tiene permitido el acceso a la lectura ni a ninguna fuente de conocimiento.

Defred (y, por ende, esta novela) es puro sentimiento: El que no le dejan mostrar en su vida diaria, lo desnuda en su narración, que no es más que la reconstrucción de los hechos al llegar la noche. Sus pensamientos van saltando de lo acontecido durante el día a su entrenamiento como criada y a su vida antes del golpe de Estado.

Se suele destacar de esta novela su crudeza, llegando a decirse que es difícil de leer por eso mismo. A mí no me resultó tan duro durante la mayor parte, si bien es posible que yo ya esté curada de espanto. Más que duro, me pareció agobiante, porque no entiendes bien en un principio qué está pasando, cómo el mundo se ha deshumanizado así.

Algunas ilustraciones del libro.
Sin embargo, nunca se llega a comprender totalmente lo que ha ocurrido. Al conocerse todo únicamente a través de Defred, es mucho lo que nos queda por saber sobre la sociedad de Gilead.  De hecho, creo que aquí, en el desarrollo del mundo, flojea bastante. Por ejemplo, me parece absurdo que los hombres no tengan un tratamiento similar a las mujeres en función a su fertilidad. ¿Qué sentido práctico tiene dar una mujer fértil a un hombre que no lo es? Y más aún, declararla nula tras tres años. O ignorar los avances científicos al respecto.

Sí, sé que El cuento de la criada tiene como base el puritanismo y la revolución islamista de Irán. Sé que en ninguno de los dos casos las mujeres salen favorecidas y que el fundamentalismo religioso acaba siendo contrario a la ciencia, pero también es verdad que la raza humana se está muriendo (al menos la caucásica, dicen en el epílogo, cosa que también se me escapa) y que las élites gobernantes acaban siendo los primeros en romper sus propias normas (cosa que no tiene por qué saber el ciudadano de a pie).

Por no mencionar algunas incongruencias, como que Cora y Moira tengan las trompas ligadas. Por su parte, Cora, una de las Martas, desea que Defred dé a luz porque ella no puede ser madre. ¿Por qué se ligó las trompas, entonces? Moira, lesbiana, fue reclutada como criada, si bien luego sabemos que hacía años se había hecho la operación. ¿Qué necesidad tenía? ¿Para qué la reclutaron?

Y lo que más me ha chirriado es que desde que los fundamentalistas tomaron el poder hasta el final de la novela han pasado apenas seis años. Es demasiado poco tiempo. El cambio de Irán fue rapidísimo, pero antes de las revolución del 79 ya llevaban más de 50 años recortando derechos a las mujeres.


Con todo, me ha gustado bastante este libro. Si bien la prosa de Margaret Atwood no me parece la mejor del mundo y hay algunos aspectos mejorables en la novela, la he disfrutado (si disfrutado es la palabra) bastante. Además, la visión distópica que la autora ofrece es interesante y merece mucho la pena reflexionar sobre ella y extrapolarla a la situación en la que vivimos actualmente.

domingo, 21 de mayo de 2017

La madre

La novela que os traemos hoy no es una de las más populares en las reseñas que encontraréis por Internet y seguramente tampoco la encontraréis en las lista de clásicos imprescindibles que todo el mundo debería leer.

Sin embargo, su autora es bastante conocida gracias a obras como Viento del este, viento del oeste y La buena tierra, que la hicieron ganadora tanto del Premio Nobel de Literatura en el año 1938 y el Pulitzer en 1935. Hablamos de Pearl S. Buck, una estadounidense que pasó la mayor parte de su vida en China, contagiándose poderosamente de su cultura, como ya veremos más adelante.

La madre es una novela inspirada por el contacto que Pearl S. Buck tuvo con los sectores más desfavorecidos de China, en este caso concreto de las mujeres trabajadoras en los campos. Con esta historia, la autora quiso reivindicar la desprotección de la que eran víctimas estas mujeres.

La protagonista de esta obra es una campesina sin demasiado conocimiento fuera de su entorno rural y que además no posee amplias expectativas en la vida. No es ambiciosa ni desea ir más allá de las tierras que conoce, no anhela una vida lujosa ni echa de menos tener tiempo libre que dedicarse a sí misma. Vive feliz con su marido, su suegra, dos hijos y una hija pequeños. Un día, tras ver a su marido marcharse y aceptar que no va a volver, se da cuenta de que debe tomar las riendas de la familia y los cultivos que cosechan, además de fingir que su marido no la ha abandonado. 

La premisa es tan simple como esta, pues la historia gira entorno a la vida de esta familia una vez que el padre desaparece. Una vida que, como decimos, no es más espectacular que la de cualquiera de sus vecinos. A pesar de esto, no resulta indiferente al lector: los sentimientos de la protagonista son tan poderosos como los de cualquier heroína literaria, y su valor para afrontar los problemas no es menor. Ella es el eje de toda la novela y el resto de los personajes enfatizan esa sensación, ya que los vemos únicamente a través de sus interacciones y su relación con ella.

Si algo enseña esta novela es que cualquier persona, por pequeña que se vea a sí misma, tiene el poder de plantar cara a las vicisitudes de la vida y las alegrías aparecen cuando y donde menos te lo esperas. Es, como ya hemos dicho, una denuncia social a la situación de desamparo de estas mujeres del campo, sin cultura, fáciles de engañar y que no tienen escapatoria de la presión social que su propio pueblo puede ejercer sobre ellas si caen en desgracia, como sucedería en la novela si alguien supiera que el marido de la protagonista la ha abandonado.

La autora, Pearl S. Buck.
Además de la historia, creemos necesario señalar que lo que más disfrutamos ambas en la lectura de esta novela fue el estilo de la autora. A pesar de ser estadounidense, el estilo literario es típicamente oriental. La belleza y serenidad con la que describe los lugares, las situaciones y, especialmente, los sentimientos, es lo que hace de esta obra algo especial y deliciosa de leer.

Posiblemente Pearl S. Buck haya dejado una parte de sí misma en la protagonista, especialmente en su anhelo por tener hijos, ya que la propia autora solo pudo tener una hija que padecia de retraso mental severo, y tras cuyo parto le tuvieron que practicar una histerectomía. La impotencia de no poder tener más hijos a los que amar dentro de un matrimonio especialmente tormentoso como el suyo, sin duda debieron inspirar bastante este relato.

Es una verdadera obra maestra que, sin embargo, seguramente no gustará a aquellos que nunca se hayan alejado de las obras de corte occidental que son las más abundan en nuestras librerías y bibliotecas. Pero para aquellos que ya se hayan adentrado en la literatura oriental o deseen darle una oportunidad, creemos que La madre no les decepcionará.

sábado, 25 de febrero de 2017

Un mundo feliz

¿Quién no querría vivir en un mundo racional y científico, exento de supersticiones y misticismos? Un mundo en el que el sexo no es un tabú, donde todos sus habitantes viven de un modo completamente feliz y despreocupado. Un mundo en el que te lucras de tus propios talentos y los niños no necesitan hacer deberes para adquirir conocimientos.

Un mundo feliz.

Esta es la novela de Aldous Huxley, que nos presenta un futuro en el que la tecnología y la ciencia han triunfado en la vida diaria y marcan el ritmo de la misma. Todo está perfectamente medido y clasificado, incluía la sociedad, diseñada desde el estado embrionario y dividida en castas según las capacidades de cada grupo de individuos.



En este mundo perfecto, Bernard Marx, un miembro de la élite, no es feliz. Él, como muchos otros, atribuye esta particularidad a un error cometido durante su gestación por parte de una enfermera desatenta, motivo por el cual no se siente integrado entre sus propios compañeros y no se atreve a confesarle sus deseos a Lenina, a pesar de ser de una casta inferior a la suya. Gracias a un permiso especial, Bernard y Lenina una reserva de salvajes. Allí conocen a John, rechazado por los propios miembros de su tribu por ser hijo de una mujer civilizada, algo prácticamente imposible teniendo en cuenta el cuidado que estas ponen en evitar embarazos. Maravillados, deciden presentar a John ante la sociedad.


En este libro, Huxley denuncia ciertos comportamientos liberales que observaba en su época y que temía que condujeran a una pérdida de moral y del sentido de la propia existencia, lo que en su opinión desembocaría en una felicidad falsa y artificial, que a su vez desaparece en el mismo momento en el individuo comienza a cuestionarse tu propia percepción de la realidad. Si queremos poder vivir carentes de preocupaciones y responsabilidades, debemos dejarlas en manos de otros, a merced de cualquier equivocación que pudieran cometer y sin poder hacer nada por evitarlo. De este modo, la felicidad implica la pérdida absoluta de la libertad, limitándonos a vivir como meros engranajes de una máquina más importante que nosotros mismos.


Este mundo feliz nos enseña que todo tiene un precio:
Quizá podamos dar de lado las supersticiones y misticismos, pero en consecuencia idolatramos al mayor exponente del capitalismo y la producción en masa, Henry Ford.
Quizá el sexo deje de ser tabú, pero solo funciona como una distracción carente de emociones, donde los propios niños son animados a jugar manteniendo relaciones sexuales entre ellos.
Quizá estos niños vivan exentos de pasar su tiempo haciendo deberes, pero esto se consigue a través del aprendizaje durante el sueño, que introduce ideas con las que manipulan sus mentes durante el momento de mayor indefensión.
Quizá deje de haber penalidades y lamentaciones, pero a cambio rechazas tu libre albedrío y vives a merced de una droga que aniquila tu capacidad crítica.

El estilo del autor no me impresionó especialmente, pero tampoco terminó de desagradarme. Se trata de una escritura simple, casi aséptica, en la que narran los hechos tal cuales son, sin emociones ni impresiones sobre los personajes y sus actos. Tal vez Aldous Huxley pretendía de este modo enfatizar el tipo de sociedad que estaba describiendo... o tal vez simplemente sea su estilo personal. En cualquier caso me gustaría leer otra de sus obras para poder contrastarla.

La lectura de este libro fue bastante incómoda. La representación de la realidad que nos quiere mostrar Huxley es demasiado chocante, dado que eleva a su máxima potencia comportamientos humanos reprochables en nuestra vida diaria que, sin embargo, aceptamos.
Actualmente se celebra como rebeldía y como formar parte de un mundo nuevo y más libre.

martes, 21 de febrero de 2017

¡De vuelta!

¡Sí, señores! ¡No es un espejismo! ¡Lo están viendo con sus propios ojos!

¡Hemos vuelto!

2016 ha sido un año de lo más turbulento por motivos diversos y variopintos (entre los que se encuentra vivir cinco meses en una habitación compartida en casa de unos hippies, monten su película) que no nos permitieron a ninguna de nosotras que pudiéramos dedicar al blog (y a otras cosas) el tiempo que nos hubiese gustado, con lo que, finalmente y sin darnos cuenta, quedó apartado.

Pero nuevos vientos soplan en 2017, que promete ser más tranquilo para, al menos, publicar una o dos cosillas al mes, así como permitirnos volver a pasarnos con cierta regularidad por nuestros blogs favoritos (si es que alguno queda).

Como se podrá observar, hemos aprovechado el retorno para darle una nueva imagen a nuestro blog. Si bien el nuevo diseño empezó a fraguarse antes del verano, como a finales de agosto es cuando empezó lo bueno de verdad, se tuvo que posponer. Así que ahora anunciamos vuelta, nueva imagen (aunque aún queda por añadir un par de cosillas) y nuevas secciones que ya se irán viendo.

¡Aquí estamos!

jueves, 7 de julio de 2016

La muñeca sangrienta

Hay autores que lamentan haber sacado a la luz determinadas obras, no precisamente por su baja calidad, sino porque su "excesiva" popularidad han eclipsado otras que no merecían pasar al olvido. Y tras leer La muñeca sangrienta no me sorprendería descubrir que Gaston Leroux hubiera podido desear no publicar El fantasma de la ópera. Especulaciones mías, pero posible

Bénédicte Masson, encuadernador de fealdad extrema y alma de poeta, sabe que su repulsiva estampa no le permitirá que ninguna mujer lo mire con ojos distintos a los del miedo y el asco. Pero no por ello puede evitar suspirar por su vecina Christine, hija del relojero Norbet, una hermosa muchacha prometida con su primo Jacques Cotentin, un eminente científico y socio del relojero. Para su sorpresa, Bénédicte descubrirá que su aparentemente virtuosa idolatrada oculta a un joven de belleza sobrehumana en un armario. Poco después Christine pedirá al encuadernador que la acompañe al servicio del marqués Georges-Marie-Vicent, marqués de Coulteray, cuya enfermiza esposa asegura que éste la está vampirizando. A todo esto hay que unir la desaparición de varias jóvenes de la comarca.

Edición francesa
con la bilogía completa
Nada más que con el argumento se nota la influencia que tuvo su fantasma en esta más reciente producción, puesto que quien conozca su novela más operística no podrá evitar encontrar semejanzas entre Erik y Bénédicte, cuyas amadas incluso comparten nombre y les harán formar parte de un "polígono amoroso".

También similar a El fantasma de la ópera es el terror ambiente gótico en el que se enmarca la historia (esta vez cambiando espectros por vampiros), así como ciertos elementos de exotismo oriental encarnados en personajes más secundarios. Sin embargo, La muñeca sangrienta y sobre todo su continuación, La máquina de asesinar (imprescindible para conocer el final, ya que no son en absoluto independientes) presentan un carácter policíaco mucho más potente, donde Leroux tira de su experiencia como periodista y escritor de misterio (también se han olvidado bastante sus novelas policiacas protagonizadas por Joseph Rouletabille), además de hacer gala de un humor socarrón e irónico, bien cargado de crítica social, y tomar prestados elementos pertenecientes al campo de la ciencia ficción, como los autómatas, con reminiscencias de Frankenstein de Shelley y El golem de Meyrink.

Dicho todo esto, la lectura de esta bilogía seguramente se antoje complicada. Sin embargo puedo asegurar que es sorprendentemente ligera y dinámica. Además de tremendamente adictiva. Con maestría Leroux consigue que la tensión y interés no decaigan prácticamente en ningún momento, haciendo uso no solo de situaciones interesantes y personajes carismáticos, sino también de una prosa cuidada y más que correcta.

La muñeca sangrienta y La máquina de asesinar encantaran a cualquiera que guste del misterio, el terror gótico y un humor un tanto peculiar. Joyitas que, por desgracia, están bastante difíciles de conseguir, cuanto más en una edición decente. Que Valdemar haga algo.

domingo, 26 de junio de 2016

La fórmula preferida del profesor

Una joven madre soltera comienza a trabajar como asistenta doméstica de un profesor de matemáticas jubilado que, a causa de un accidente de tráfico ocurrido años atrás, ha perdido la autonomía de la memoria, por lo que no puede retener en su cabeza nada pasados 80 minutos.
Cada mañana el profesor tiene que levantarse y descubrir que sus últimos recuerdos tuvieron lugar hace años, mientras que la asistenta debe hacerse cargo de una persona que no la reconoce a ella, pero tampoco al mundo en el que vive.


Al ver que el anciano utiliza las matemáticas tanto como escudo ante este mundo que le es ajeno, así como forma de comunicación, ella y su hijo Root (raíz cuadrada, mote cariñoso que le pone el profesor) comenzarán a interesarse por esta disciplina, creándose entre los tres una relación especial.

Se me hace imposible no empezar hablando de los personajes de La fórmula preferida del profesor, quienes, a mi parecer, son bastante destacables. Aparecen pocos, prácticamente solo son los tres protagonistas, reduciéndose el resto prácticamente a una simple mención (salvo la cuñada del profesor, que tendrá cierta importancia). Pero su autora, la japonesa Yoko Ogawa, sabe que calidad es mejor que cantidad, por lo que presenta personajes bien trabajados dentro de su cotidiana sencillez, opuestos entre ellos, pero combinados a la perfección.

El profesor, en un principio reservado y huraño, irá abriéndose y dejando ver su verdadero carácter afable. Root se sabe querido por su madre, quien es su único familiar, pero pasa mucho tiempo solo debido al trabajo de esta. Gracias a la insistencia del profesor a que pase las tardes con ellos, Root encontrará un abuelo cariñoso y un mentor matemático al que le une su afición al béisbol. Por otro lado, la asistenta es una muestra de que bondad y fortaleza no son virtudes incompatibles. Con infinita paciencia consigue conectar con el profesor, sin más intención que la de hacerle más feliz su desdichada existencia, lo que acaba compensándola con el amor y la gratitud del anciano.

Pero más que de personajes, diría que esta es una novela de relaciones. Y concretamente de relaciones de amor. Es el amor a la familia, el amor a los amigos. Los lazos que unen a trío protagonista son verdaderamente conmovedores. Un afecto sincero e inocente que les ayudará a enfrentarse a las adversidades de un día a día especialmente complicado.

Y no el amor entre los personajes humanos. La fórmula preferida del profesor es una novela con una clara intención divulgativa. La pasión del profesor por las matemáticas no es solo contagiosa para la asistenta y a su hijo, sino también para el lector. En Japón esta novela tuvo un gran éxito y consiguió que muchos jóvenes se adentrasen en el mundo de los números. Incluso una persona tan esquiva con las matemáticas como yo ha llegado a emocionarse con las explicaciones del profesor sobre distintos conceptos.

Hay algo cálido y limpio en esta novela, de lectura amable y reposada. A pesar de la dramática

situación en la que los personajes se encuentran, Yoko Ogawa consigue, con una gran sensibilidad narrativa, crear una historia tierna y llena de optimismo sobre el sacrificio, esfuerzo y las relaciones humanas que tocará la fibra sensible de más de uno, especialmente de aquellos que hayan tenido personas mayores a su cargo.

Y ya terminando, creo que puede ser una lectura interesante para aquellos que quieran acercarse al mundo japonés. Obras como las de Kawabata o Souseki, si bien su calidad literaria es innegable, sin duda suponen un choque cultural demasiado grande para aquellos que no estén familiarizados con la mentalidad y forma de hacer de los nipones (algo que nos pasa a todos). La fórmula preferida del profesor es, gracias a su carácter costumbrista, un interesante escaparate de la vida diaria e intereses de los japoneses, pero sin dejar de ser una lectura más que asequible para el occidental medio. ¿Quién se hubiera imaginado que el deporte más popular de Japón no es sino uno tan poco japonés como el béisbol?

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